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INGRESA A ESTE MUNDO  
 
 
Entérate de cómo participar en dinámicas vivenciales que te permitan seguir paso a paso un programa fácilmente comprensible y aplicable a tu vida, para acceder a la raíz de tus conflictos en la relación contigo mismo, con tus hijos y con el mundo.
 
 
DE LOS NIÑOS

Y una madre con su pequeño en los brazos preguntó Háblanos de los niños.
Y él contestó
Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas
de la Vidadeseosa de perpetuarse.

Vienen a través vuestro,
pero no vienen de vosotros.
Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor,
pero no vuestros pensamientos

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis cobijar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas viven en la casa del porvenir,
Que está cerrada para vosotros,
Aun para vuestros sueños.

KHALIL GIBRAN
El Profeta


 
 
 

Vicente Gerbasi nació en la población de Canoabo, Estado Carabobo, Venezuela. Hijo de italianos. Su poesía expresa el paisaje venezolano. Tuvo una infancia feliz como lo expresa en “Te amo infancia, te amo” y su amor por los niños inspiró su canto “Los Niños”.
Su obra puede ser leída aquí:
VICENTE GERBASI


LOS NIÑOS

Para ellos la tarde ha reservado una luz eterna
En la fronda cambiante de los parques
Para ellos vuelan en círculo las aves del día,
Y una música nace precediendo la noche
De las calladas colinas,
Ellos han visto el arco iris en el fondo del valle,
Donde el año ha dado a los árboles un denso tinte rojo,
Donde las nubes organizan
la fulgurante coronación de un Rey.
Ellos conocen el movimiento de las flores,
El rumbo de los insectos,
La desaparición lenta de la luz entre las yerbas.
En sus ojos se va ocultando el día,
Con el canto de las cigarras.
Ellos viven dentro del secreto del mundo,
Como dentro de la música de un arpa.
En su alegría la tarde mueve sus últimos ramajes,
Y ellos comienzan a sentir que la noche nace de su corazón

VICENTE GERBASI

TE AMO INFANCIA TE AMO
Te amo, infancia, te amo
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutas en los pesados ramajes.

VICENTE GERBASI

 
 
 
RECOBRANDO EL NIÑO INTERNO

A veces nos invade una sensación de tristeza que no logramos controlar, decía él.
Percibirnos que el instan-te mágico de aquel día pasó, y que nada hicimos.
Entonces la vida esconde su magia y su arte.
Tenemos que escuchar al niño que fuimos un día, y que todavía existe dentro de nosotros.
Ese niño entiende de momentos mágicos.
Podemos reprimir su llanto, pero no podemos acallar su voz.
Ese niño que fuimos un día continúa presente. Bienaventurados los pequeños, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida con la inocencia y el entusiasmo de la infancia, no tiene sentido seguir viviendo.
Existen muchas maneras de suicidarse. Los que tratan de matar el cuerpo ofenden la ley de Dios.
Los que tratan de matar el alma también ofenden la ley de Dios aunque su crimen sea menos visible a los ojos del hombre.
Prestemos atención a lo que nos dice el niño que tenemos guardado en el pecho. No nos avergoncemos por causa de él.
No dejemos que sufra miedo, porque está solo y casi nunca se le escucha.
Permitamos que tome un poco las riendas de nuestra existencia.
Ese niño sabe que un día es diferente de otro. Hagamos que se vuelva a sentir amado.
Hagamos que se sienta bien, aunque eso signifique obrar de una manera a la que no estamos acostumbrados, aunque parezca estupidez a los ojos de los demás.
Recuerden que la sabiduría de los hombres es locura ante Dios.
Si escuchamos al niño que tenemos en el alma, nuestros ojos volverán a brillar.
Si no perdemos el contacto con ese niño, no perderemos el contacto con la vida

Pablo Coello
(De su libro “A orillas del Río Piedra me senté y lloré)

 
 
 
INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres,
subiría mas montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería mas helados y menos habas.

Tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida;

¡ Claro que tuve momentos de alegría !

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con mas niños, si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Poema atribuido a Jorge Luís Borges


 
 
 
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