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EL PARADIGMA DE LOS NIÑOS INDIGO |
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He querido compartir con ustedes, como cambió mi visión del mundo y de de la sociedad cuando comprendí el significado de la palabra paradigma. Mucho más cuando concluí que los grupos sociales viven dentro de paradigmas comunes que los diferencia de otros grupos y que son los que determinan sus actitudes, costumbres y sistemas de valores.
Saqué la conclusión que un paradigma es una verdad temporal que es sustituida por otra verdad, también temporal y que esta verdad es compartida por todo un conglomerado humano. Me percaté de cuanto el hombre se resiste a cambiar los paradigmas heredados culturalmente a través de sus ancestros.
Actuamos de maneras fijas y determinadas porque es la costumbre y a esto le agregamos que hacemos ciertas cosas porque así lo aprendimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. Como la joven esposa que antes de hornear el pavo le cortaba las patas. Cuando le preguntaron el porque lo hacía de esta manera, contestó que porque así lo hacia su mamá y agregó que también recordaba de pequeña, que su abuelita también le cortaba las patas al pavo. Un buen día el esposo le preguntó a la abuelita.
¿Porque le cortas las patas al pavo?
¡Porque no cabe dentro del horno!
Nos resistimos a ver, opacando nuestra visión, como si el solo intentarlo fuese una profanación a un acto de Fe. Los nuevos paradigmas toman su tiempo para establecerse. Y por esa misma razón los cambios sociales también toman su tiempo. Todavía estamos moviéndonos desde el paradigma de un Dios de venganza y de castigo, que inspira un mundo de violencia y donde con nuestros ojos físicos nos vemos separados; hacia un Dios de Amor absoluto y total hacia todo lo que es y existe, formando parte los unos de los otros.
Introduzco el tema porque eso es los que representan los Niños de Gracia, también llamados los Niños Índigo, un nuevo paradigma para la humanidad, que habrá de repercutir en nuevos paradigmas educacionales, políticos, sociales, religiosos y que también incidirá directamente en nuestro sistema de creencias.
Si bien las diferencias generacionales han venido sucediéndose gradualmente, hoy estas diferencias son más drásticas. Los puntos de vista son extremadamente diferentes y se nos dificulta adaptarnos a la velocidad con que van implementándose en todos los campos, especialmente en el último milenio.
Los Niños de Gracia se preguntan
¿Porque mis padres se empeñan en cambiarme?
¡Yo quiero ser feliz!
Y al padre, desde su paradigma, intenta adaptarlo a la sociedad, una sociedad en decadencia, la misma sociedad que los nuevos niños vinieron a cambiar. Reconocer esa verdad, ese principio que siempre ha estado frente a nosotros, pero que inmersos en nuestros sistemas de Creencias, no habíamos sido capaces de ver, es lo que tiene repercusiones de transformación muy profundas en el seno de una sociedad.
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